Elecciones Macondianas

Sólo en Macondo la política es como una telenovela mexicana: del odio al amor, del amor al desengaño, del desengaño al masoquismo y sucesivamente; sino que lo digan José Obdulio Gaviria  y los hermanos Pastrana que ayer se odiaban y hoy se adoran; o Pachito Santos que se ha entregado de cuerpo, alma y corazón a su nuevo mejor partido, donde primero lo estafaron en su anhelada aspiración  presidencial, luego le prometieron la alcaldía de Bogotá y lo volvieron a engañar; y encima de todo, lo chuzan. Con amigos así, líbrame señor de mis enemigos.

Del mismo modo y en sentido contrario, ocurrió con el Senador Robledo, quienes antes lo condenaran de guerrillero hoy lo veneran y son sus nuevos mejores amigos ocasionales; caso similar al de Willian Ospina, que se volvió uribísta después de ser inteligente, cuya última columna de su autoría aun no entiendo, pese haberla revisado una y otra vez de pa arriba y de pa bajo. Más paradójico aún, el almirante Bacci, quien pese a ser víctima de un monumental montaje fraguado en el anterior gobierno y que en su libro deshonrara a Uribe, hoy milite en sus filas.

Destituyamos  a Analía, ya tenemos nuestra propia versión de protagonistas de novela Made In Macondo, y como en toda telerrealidad (reality), polarizada en tres bandos: los uribístas (los que le creen a Uribe), los antiuribístas (los que lo entienden) y los indiferentes, que se las dan de pendejos, como si esto no fuera con ellos. El último cara a cara, nos obligó a digerir en cuatro minutos las ideas que nos gobernarán por cuatro años. En los cuarenta minutos del debate estuve más concentrado en las 4920 espabiladas de Zuluaga y hasta me pareció que el labio inferior hablaba solo, sobre todo cuando le preguntaron sobre las horas extras, el salario de madres comunitarias y de los médicos; sobre igualdad y pobreza; y de cómo iba quebrando el Ministerio de Hacienda. Solo volví en sí despavorido, cuando Oscar Iván dijo: mi gobierno será ejecutor y pensé en miles de campesinos corriendo.

Otras de las cosas que repudio del presente debate macondiano ha sido el bullying contra Oscar Iván, máxime que él ha sido lo suficiente claro con el país sobre el falso montaje, ya nos explicó que si estuvo pero no recuerda lo que dijo, que él nunca fue, porque pasar a saludar no es quedarse y muchos menos ir, es decir,  el sí estuvo pero su corazón grande no. También ha sido lo suficientemente claro con el proceso de Paz, él si quiere pero a veces no, porque en Colombia no hay conflicto sino terrorismo y con los terroristas no se negocia, como decía Mario Moreno más conocido como Cantinflas: “Ahí está el detalle, que no es ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario.

Es que en un partido donde todos fungen de candidatos resulta complejo ponerse de acuerdo, hablan: el Ex Presidente Uribe, José Obdulio Gaviria, María Fernanda Cabal, Martha Lucía Ramírez, Francisco Santos y Juan Lozano entre otros. Ah y también habla Zuluaga. Para mayor entendimiento véanse el comercial de atleta de Oscar Iván que en su honor le hicieron sus amigos los liberales, ahí está más claro que el agua de rio sucio.

A propósito de atleta y deportes, no le veo nada de malo que Oscar Iván haya traído refuerzos españoles, brasileros y ecuatorianos; si la Dimayor lo permite. Gracias también al trino de Uribe en qué pidió reconocimiento por los logros de Nairo Quintana y Rigoberto Urán me enteré de unas disciplinas criollas que no conocía, ilustración extractada del ingenio de cientos de macondianos que amablemente nos actualizaron a través de la etiqueta  #DeportesconUribe, entre los más populares encontré: escalada de IVA del 8% al 16%, Lanzamiento de Bala, Desplazamiento contra Reloj, Giro de Zonas Francas, Falsos Positivos con Garrocha, Tiro al Agro, Espionaje Olímpico y  Marionetatón; entre otros.

Dispensen mi ignorancia pero dicen tantas cosas que ya no sé si soy de los buenos o de los malos. Cómo así que los que queremos la Paz somos guerrilleros, y que los militares rasos prefieren la guerra a la paz por el mismo salario; que ya la paloma no es de Paz sino Guerra (La valencia), que la propuesta de algún candidato es remplazar el amarillo y azul de la bandera ampliando la franja roja que representa la sangre. No vaya a ser que se les ocurra ahora proponer a Carlos Cárdenas como Fiscal General de la Nación.

Gracias a todos los que con su imaginación contribuyeron a éste artículo, pero dejen de confundirme y envíen mejor ideas a cualquier libretista macondiano a ver si nos regala una serie para seguirnos mofando de nuestra cotidiana realidad.