IVA a la canasta familiar, una enfrenta impopular

La posibilidad de gravar con IVA a partir del 2019 productos de la canasta familiar que hasta hora se encuentran exentos del impuesto, ha causado una convulsión en la sociedad colombiana, mayoritariamente en los estratos 1, 2 y 3, principales afectados con la Ley de Financiamiento propuesta por el gobierno de Iván Duque, y que deberá debatirse antes que finalice el presente año.

La preocupación no es para menos, el precio de alimentos y servicios básicos aumentaría hasta en un 19%, entre otros los siguientes: arroz, pan, carnes (res, pollo y cerdo), huevos, papa, yuca, leche, sal, panela, queso, tomate, cebolla, comidas rápidas, gastos de cafetería, agua, servicios públicos (gas, energía, acueducto y alcantarillado), ambulancia, medicinas, cuadernos y textos escolares, y transporte público (buses y taxis). La angustia se ensancha con el anuncio de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras ANIF en el sentido que el aumento del Salario Mínimo para el 2019 sería entre 3,5 y 4%; es decir, más impuestos menos salario, acción opuesta al compromiso de campaña del Presidente Duque en relación con el sistema tributario y la remuneración laboral.

El aumento del IVA se destinaría mayoritariamente al servicio de la deuda pública, al régimen pensional y a sufragar el sostenimiento del Estado, incluida la casta burocrática y el derroche de gastos expresado en el hueco fiscal heredados por gobiernos anteriores;  y otra parte, está relacionada con la inversión social y auxilio a los pobres. De manera general, la nueva reforma tributaria denominada Ley de Financiamiento, busca recaudar a través del IVA y el impuesto a la renta, 14 billones de pesos que faltan para ejecutar el presupuesto 2019 presentado por el Gobierno Nacional.

El panorama se empeora más por el nivel de conciencia que tiene la sociedad colombiana sobre el fenómeno de la corrupción. Exhortar a la ciudadanía a contribuir con el recaudo de 14 billones de pesos debiendo pagar más por su alimentación básica cuando conoce que la corrupción le roba al fisco 50 billones cada año resulta ofensivo; asimismo lo es, pedirle a la clase media y baja que cubran con su esfuerzo el vacío en el recaudo que dejan los grandes evasores fiscales del país; y en particular, constituye un insulto, una reforma tributaria que carga con más impuestos al pobre y a la clase media, y privilegia con exenciones y alivios fiscales a los acaudalados; es decir, estamos frente a la más desalmada y desigual Reforma Tributaria, de las 15 que ha sufrido el país en los últimos 25 años.

Lo cierto es que sí se necesita una verdadera reforma que atienda las complejidades, contrariedades e inequidad del régimen tributario, el problema de la evasión y la elusión de impuestos de renta e IVA, y la inestabilidad normativa; que desestimule  la informalidad sin forzar la elevación de la tributación al consumo, combata el contrabando y la corrupción; quizás ahí notaríamos que el recaudo de impuestos y tasas vigentes sí son suficientes para el ejecución del presupuesto.

Si al país se le hablara con verdad y absoluta claridad sobre los impuestos y la  necesidad de tributar como lo hicieron Mockus y Fajardo, forjaríamos un mayor nivel de conciencia, una cultura de contribución y un ambiente propicio para declarar,  pero fue el mismo Presidente Duque con su partido de gobierno quienes se encargaron de satanizar  los impuestos que hoy consideran necesarios.

El verdadero problema de aceptación del IVA es la retribución que genera a la sociedad, pues si la ciudadanía obtuviera servicios de calidad no habría resistencia aun cuando el IVA fuese más alto, como en gran parte de Europa, donde en particular, los productos que más gravan con el IVA  son con fines disuasorios para disminuir su consumo; por ejemplo, en Francia se desestimula con una mayor carga impositiva los refrescos o dulces industriales promoviéndose el consumo de fruta fresca lo que se traduce en una dieta más saludable.

El rechazo generalizado sobre cualquier medida que se traduzca en alza de precios de los alimentos y servicios básicos en la sociedad colombiana, expresada mayoritariamente con gran fervor a través de las redes sociales, ha debilitado las pretensiones de la Ley de Financiamiento en relación con el IVA a la canasta familiar, al punto que ya el mismo partido de gobierno se opone a la medida, lo que advierte que el IVA a la canasta familiar ápice de la reforma, no prosperará en el Congreso.

No obstante, la victoria sobre la preminencia de las exenciones tributarias en alimentos y servicios básicos será un logro parcial, hay otros elementos de la Ley de Financiamiento que serán introducidos sin un debate social amplio, pero ya nos conocen, a veces sólo admiten el ruido sobre lo impopular porque saben que al final diremos: “nos jodieron pero algo ganamos”.

PD: Con los 50 billones que se roba la corrupción cada año, cubriríamos el hueco fiscal de los gobierno: Pastrana (7 billones), Uribe (21 billones) y Santos (14 billones), quedarían 8 billones para retornar a los más pobres y todos sin reforma tributaria ni gravar con IVA la canasta familiar.