Parody la temeraria

La Ministra Gina Parody debe empezar a desescalar el lenguaje con el que se refiere a los docentes y claustros universitarios, verdaderos actores de la educación en Colombia, si quiere armonizar su gestión a los propósitos de paz que su gobierno promueve. Su tono desafiante, temerario y primitivo,  difiere de los valores que deben promoverse desde el Ministerio, máximo laboratorio de la educación.

Ciertamente con una Ministra política y no pedagoga, podemos esperar en calidad educativa lo mismo que en el sector salud con nuestro súper Ministro economista e ingeniero civil, Alejandro Gaviria. Ellos personifican lo folclórico de la generalidad de las canteras del gabinete Santos y precedentes.

Con su ceño fruncido, puño dictador, actitud plutócrata y complejo de Margaret Thatcher “La Dama de Hierro”, Parody ha imputado, perseguido y denigrado a los educadores colombianos. Su soberbia paralizó las clases de más de nueve millones de niños durante tres semanas, menospreció la loable tarea de los docentes  y los sometió a mendigar un injusto  doce por ciento de aumento prorrateado a cuatros años.

Jerarquizó la educación con un modelo elitista. Introdujo entre otros desacertados indicadores: salario de enganche de egresados, ello quiere decir que es superior la universidad cuyo profesional devenga más. Sólo a quien no conoce de promedios se le ocurre incluir  en una misma medición,  las universidades donde van los estratos cinco y seis en igualdad de condiciones que los claustros donde se forjan los estratos más vulnerables; inobservando las causales de preferencia o influencia que intervienen en un mayor acceso a empleo digno por parte de los pudientes. Nadie le dijo a la  Ministra que para las mentes brillantes la prioridad es el conocimiento y no el dinero, sino pregúntenle a Manuel Elkin Patarroyo, médico científico egresado de la Universidad Nacional de Colombia (por debajo en el ranking, de la Universidad de los Andes). Por otra parte, el modelo  no atiende parámetros como estrategias de inclusión a poblaciones vulnerables y proyectos de investigación que den respuesta a problemas sociales.

Embistió  contra el rector encargado de la Universidad del Atlántico por supuestamente obedecer a una cuota política del Gobernador Segebre, como si su plaza de Ministra fuese ocupada por mérito y no por burocracia. Para ello debió apelar incluso a repudiados prejuicios y estereotipos sobre los costeños, apodándolos de tropicales, folclóricos y flojos. Asimismo en su espontánea  ligereza, la Ministra comprometió la integridad y vida del rector, al hacer señalamientos que lo comprometerían con propaganda alusiva a grupos armados dentro de la Alma Máter. Declaraciones que le costarán seguramente una denuncia ante la Comisión Interamericana de  Derechos Humanos.

Pretendió defender el proceso de paz y una vez más desatinó. Ensanchó las diferencias entre gobierno y oposición al atacar el uribísmo, sector que la sacó del anonimato y la hizo congresista, al mismo que luego desconociera en un esguince de ingratitud.

En su afán de virar el desenfrenado descenso de su imagen, agredió esta vez contra la Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD. En una malintencionada alocución, magnificó una simple acción preventiva y la aprovechó en una estrategia mediática provista de su acostumbrado sensacionalismo, intimidando a la Universidad. Su falta de idoneidad y prudencia la condujeron una vez más a sus frecuentes imprecisiones, máxime con la UNAD donde en la pasada anualidad exhibió su interés de influenciar las elecciones del rector. No quiero creer que la Ministra se dedica a perseguir a los rectores que no se ajustan al perfil de su clase partidista para imponer a los de su estirpe. En su corta gestión ha arremetido contra más de una veintena de universidades del país.

En honor a la razón debo advertir, que no fue sensacionalista y mediática la Ministra con el dictamen de la auditoría practicada por la Contraloría General de la República a su gestión cuando fue directora general del SENA en el 2013, donde se establecieron setenta y cuatro hallazgos entre los cuales se destacan cinco fiscales por detrimento al patrimonio y treinta de connotación disciplinaria. Entre otros, se encontraron dobles pagos a la DIAN por más de cuatro mil millones de pesos representados en 8.058% y se comprometieron recursos de vigencias futuras sin evidenciar los documentos y actos administrativos que surtieron el trámite.

La actitud de Parody no encarna el antídoto para la calidad que requiere la educación y mucho menos lo es más cemento, persecución a los docentes  y más horas laborales. El último lugar en las pruebas PISA da cuenta que las verdaderas necesidades educativas se centran el conocimiento y las destrezas para afrontar los retos de la vida en la sociedad, es decir, que el estudiante sea capaz de aplicar su conocimiento y habilidades adquiridas tanto en la escuela como fuera de ella. No obstante nuestro sistema vanguardista insiste en la preminencia de áreas que países del primer mundo ya abolieron.

Quien no está preparado para tolerar, no sirve para educar; quien propicia el conflicto, no está preparado para la paz.