Proceso de empalme

El proceso de empalme consiste en la transición entre el gobierno saliente con el entrante y constituye una obligación de todos los servidores de la administración publica de conformidad con lo establecido en la Leyes 152 de 1994, 1474 de 2011 y 1757 de 2015.  A través de este, se entrega formalmente la administración e implica un proceso efectivo, transparente y útil, brindando incluso, claves para la elaboración del nuevo plan de desarrollo.

El proceso de empalme es un espacio de diálogo e interacción entre los equipos de gobierno salientes y entrantes, que brinda herramientas al nuevo gobernante para no iniciar desde cero su administración; y que, a su vez, se convierte en referente para la evaluación del gobierno saliente.

Igualmente, es un proceso estratégico que permite la continuidad en los procesos de gestión y desarrollo que benefician a todos los ciudadanos, y da a conocer la situación detallada de la entidad en materia administrativa y financiera frente a los temas de desarrollo territorial.

El proceso de empalme involucra unos pasos, actores, una estructura, responsabilidades y acciones puntuales expresadas por el gobierno nacional en el marco de la estrategia de cierre exitoso de gobiernos territoriales, por tanto, obedece a la observancia de especificaciones técnicas y no a un informe a libertad del gobierno saliente.