Todos estos miedos obedecen a una sola razón, a la indebida preparación del tema. Hasta el mejor de los oradores siempre prepara bien su tema. Se dice que Demóstenes (Atenas 384 a.c.), el mejor orador de todos los tiempos después de Jesús de Nazareth, se afeitaba media barba para evitar salir a la calle, y no se la terminaba de afeitar hasta que no se aprendía bien su discurso.

La gente habla sin miedo de lo que conoce. Si no te sabes bien el discurso sentirás pánico. PRACTICA, PRACTICA Y PRACTICA tu discurso: en el baño, en la calle, con un amigo, practícalo tanto cuanto puedas hasta que lo hagas natural, no se trata de memorizarlo, sólo apropiarlo. Cuando sabes de lo que vas a hablar, no sientes miedo.