Tipología del voto

A propósito del proceso electoral que se avecina, he querido, con el beneplácito del humor que nos caracteriza, compilar un colectivo de particularidades atípicas y propias de nuestra rica y pintoresca realidad política y social colombiana, de la que no dejamos de mofarnos día a día. Aunque parezcan extractadas de macondo, son las cosas que pasan en nuestra democracia.

Voto Factura: dícese del voto que advierte una merma notable en el caudal electoral de un candidato en comparación con procesos anteriores, dada la negación al apoyo que denota el descontento que ha producido su gestión. Este voto tiene un distintivo, está cargado de rencor, sevicia, venganza y de esa risita que no podemos disimular cuando llega la hora de pasar la cuenta de cobro, después de cuatro años de espera.

Voto Genocida: esta tipología  del voto está asociada al juego perverso entre el voto factura y lo psíquico; a esa antipatía extrema que no se sacia con la derrota del candidato, sino que busca su exterminio mental y político; especialmente en los nómadas que se arropan con nuevos partidos de garaje sin nombre ni logo, como si olvidáramos sus rostros y sus actuaciones. En algunos casos que no quiero recordar, el voto genocida se ha manifestado cobrando vidas humanas como corolario de la depresión que genera el rechazo marcado de la sociedad.

Voto Lotería: estilo examen académico, opción: pregunta de selección múltiple con una respuesta. Quién no ha vacilado  en una decisión en su vida y al no poder elegir, dejamos la elección a la suerte de la acostumbrada rima de nuestra infancia, que hasta ahora no sé que significa, sin embargo creo que es una fórmula de fe. De tal forma que una vez frente a frente con la urna oscura y sin fondo, al no tener claridad por quién votar, cantamos: “De tin Marín de Don Pingüe, cucara, mácara, títere fue”. Finalmente en Colombia cuando se trata de elecciones, entregamos nuestro destino a la suerte.

Voto Asistido: si bien es un derecho constitucional destinado a las personas con discapacidad, quienes gozan del derecho a que otra persona de su elección le preste asistencia al votar.Ocurre,que abusando de este acto noble, caballos discapacitados (como dijera un expresidente) que no ostentan tal estado de imposibilidad, son escoltados  por los mal llamados capitanes (guardianes del voto) inclusive por jurados de votación hasta la oscura urna para orientar y/o asegurar el voto.

Voto del más allá: este voto me produce escalofrío, es ultratumba, éste prueba que si hay vida después de la muerte. Dado el compromiso insoslayable de los que en paz descansan con el devenir de nuestro país,  acuden a la cita cada cuatrienio para ejercer su derecho al voto. De acuerdo a declaraciones del registrador Nacional del Estado Civil, este 2014 los muertos no votarán más, al parecer habría pedido cita con San Pedro.

Voto Fantasma: propio del folclore que nos caracteriza, los supuestos espíritus o almas desencarnadas de forma imperceptible, aunque nadie los ve haciendo fila y el jurado tampoco se percata de su presencia, ejercen de la misma forma mágica su derecho al voto.

Voto Carnavalero: a días de las elecciones, no faltará en el Carnaval de Barranquilla, el político enmaicenado y disfrazado de monocuco que te brinda el trago, compra la botella,  se sienta en tus piernas, te abraza y corea contigo el serrucho como si fuese tu compadre. En ese santiamén revestido en furor y júbilo, te pide el voto.

Post Voto: este voto fenómeno se reproduce en las cajas selladas como maíz en aceite caliente y se manifiesta en el reconteo de votos; inexplicable  y espeluznantemente, candidatos que el día anterior, escrutado el 95% no tenían posibilidades, amanecen con credenciales.

Voto Clasista: se juzga el voto de acuerdo a la división de clases sociales e identidad: pobre vota pobre y rico vota rico; esta tipología también es homologable con las concepciones: bandido elige bandido, honrado elige honrado, izquierda elige izquierda, burgués a burgués y así alternativamente.

Voto Piccaso: aunque  vedaron de las papeletas las caras de los candidatos, debido quizás a que algunos ocupan demasiado espacio dada la magnitud de su cabeza, los artistas insisten en dibujarla; y aunque se anule el voto, nadie desdibuja de la cara del votante esa satisfacción de haber expresado lo que quería.

Voto Mercantil: no podía faltar en mi análisis psicosocial de la tipología del voto,  sé que lo estaban extrañando. Este tipo de voto observa la oferta y la demanda; es un tipo de voto intercambio, intervienen diversos factores: los éticos, morales y financieros, que articulan la decisión al emitir el voto. Si va a vender el voto, no se deje estafar, pregunte cuál es su cotización en la bolsa o vaya a lo seguro, véndalo bien, ojalá por una casa, un carro o las vacaciones que tanto ha soñado.

Siga usted que las cuartillas en prensa son limitadas, no olvide que es inhumano no reírse, máxime si es de nuestra realidad. Pero por sobre todo no olvide que el devenir político y social de Colombia no es un juego de azar, que el voto tiene un poder representativo dentro de millones de voluntades y que los poderes enormes suelen torcerse ante la convergencia de esas voluntades.